sábado, 17 de febrero de 2007

DONUTS Y CAFÉ

He vuelto a tener la oportunidad de ver una serie estos últimos días. Una serie de 1990 que ahora está en la red como copia de seguridad legal, claro. Twin Peaks. Donuts, decenas de donuts alineados por tipos y sabores. Enanos y gigantes. Sueños. He tratado de recordar otra serie que me haya conmovido como ésta y ha sido inútil. David Lynch hizo que muchos españoles nos fuéramos alterados a la cama después de ver su serie en Tele5. La de las "mamachicho" y el cacao maravillao. La tele que enseñaba tetas y otorgaba un programa a Jesús Gil para que se presentara a sí mismo.
Y es que los publicistas de Berlusconi pusieron en marcha una estrategia hasta entonces nunca vista. El 10 de noviembre de 1990, una noticia era publicada en los principales periódicos nacionales con el titular siguiente: “Laura Palmer ha sido asesinada”. Cuatro días más tarde los mismos periódicos anunciaba la emisión de la serie en dicha cadena de reciente creación, con un texto que decía: “Si no ves mañana Twin Peaks, pasado mañana no sabrás de qué hablarán todos”. El jueves, 15 de noviembre, se emitió el episodio piloto, con un share de audiencia superior al 57%.
Twin Peaks, con su cascada helada, su serrería y sus estereotipos sociales. Mi opinión particular es que la clave de todo su éxito mediático y reverencial era debido a que los cuatro o cinco temas musicales que se repiten escena por escena estaban perfectamente estudiados para acompañar a una cuidada fotografía, tan poco dejada al azar como la citada música.
Mis hijos ahora ven al agente especial Cooper gesticulando ante la tarta de cerezas y sonríen o se parten de risa. Pero la verdad es que la serie daba miedo, porque todos sabíamos que detrás de todo el humor relajante de esas escenas se escondían los laberínticos designios de los sueños. Y Lynch es un maestro de lo onírico.
Mi sorpresa ha sido mayúscula cuando he leído que se emitieron 30 capítulos, y hasta se estrenó en 1992 en el Festival de Cannes una película que recreaba los últimos días de vida de Laura Palmer, titulada cómo no: "Fuego, camina conmigo". No sabía. A mí se me hizo mucho más corto.
Recuerdo que las amigas de Laura, las amiguitas que estaban todas como un queso, tampoco eran lo que decían ser. Al final, las amiguitas no eran tan amiguitas de Laura Palmer. Coño, como en la vida real. ¡Qué coincidencia!

1 comentario:

Mike Muddy dijo...

Gran serie, un icono sin duda.
También "Yo Claudio".
Hoy, para mí, "House".