domingo, 8 de noviembre de 2009

LIBRUS INTERRUPTUS



Hace unos días acabé “La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina”, para todo el mundo que lo ha leído, simplemente el segundo de la trilogía Millennium. Desde luego que los títulos escogidos por su autor, el difunto Stieg Larsson, invitan a sus lectores a recordarlos de manera tan escueta.

No escribo estas líneas para aguar la fiesta a algún potencial lector retrasado, para contar el final a bocajarro al estilo Titus en Telma y Louise cuando hace ya tiempo, minutos antes de ir al cine nos dijo a Raquel y a mi: “no merece la pena que vayáis, total, al final se suicidan”. Nos lo tomamos a coña, hasta que vimos como el coche de las susodichas volaba por los aires camino del fondo del barranco.

Es este un libro diferente. Hasta la fecha todos los que he leído pertenecieran a una saga o no, seguían el guión clásico de presentación-nudo-desenlace. En todos al final pasaba algo concreto, o ganaban los buenos sin más o moría el protagonista. Algo. Esta historia no dejan de pasar cosas, en si es un gran nudo, marinero, corredero o como se quiera, de esos que te engancha y te incitan a sacar minutos de donde sea para saber como continua el enredo. Presentación, escasa, ya venía del primer libro, y desenlace …, pues eso. Al finalizar la página 749 y al comprobar que no había más que leer ni siquiera en el lomo recordé el chiste de cómo se dice eyaculación precoz en chino ¡IUUU YATÁ! ¿Y mujer insatisfecha?... ¿CÓMO QUEYATÄ?.

Bastante morro le echó el difunto Stieg dando carpetazo al libro de esta manera. Sólo le faltó poner eso de “to be continued”. No obstante, en su descargo he de decir que me gusta y que me ha enganchado de verdad la historia de novela negra de Millennium, pero sobre todo su manera de contarla, escena a escena como partes de un puzzle que al que se van añadiendo piezas según se avanza en la lectura, con un estilo sencillo, directo y carente a posta de recursos literarios. Me encantan las escaneas en las que relata pormenorizadamente y de manera ordenada la lista de la compra que hacen los personajes en el súper, o lo que comen o las cosas que hacen lo que eligen para vestirse. En cosas como esa también esta historia es diferente, desde luego estaba a huevo eso de llevarlas al cine (películas que por cierto aun no he visto).

Total, que como podéis imaginar ya me encuentro sumido en la lectura del tercer libro. 850 páginas más tras las que espero que, bueno o malo, haya un final digno de calificarlo como tal. Más que nada por que el pobre Stieg no va poder rematar la faena como queden cabos sueltos y yo me estaré tirando de los pelos el resto de mis días.

Por si queda todavía algún rezagado que no le ha metido mano a Millennium, un consejo: no me hagáis caso y poneros a la faena. Merece la pena.

PD: 7/10. No os digo nada de cómo pinta esto

5 comentarios:

Titus Jones dijo...

No me toques los Webs que te casco el final en cualqueir momento y las 1700 páginas se van atpc.

gonso dijo...

Ayer vi la peli. Me gusta Lisbeth.
Aunque la Mimi Wu del cine pone más.

Me da que no te has leído los posts Salanderianos estivales ¿Eiinnh?

Mike Muddy dijo...

Mi opinión al respecto: los libros de Larsson son tres hamburguesas con queso, mala literatura adictiva y con cientos de páginas prescindibles.
http://pueblodeballenas.blogspot.com/2009/08/millennium-tres-hamburguesas-con-queso.html

Mike Muddy dijo...

Perdón...
...¿alguien me puede decir cómo acabó la eliminatoria entre el Alcorcón y el RM?

gonso dijo...

Pasó el Acorcón.

No entiendo el símil cheeseburger. A mí me parecieron entretenidos. ¿mala literatura? Quizás. ¿La veríamos con otros ojos de haberse convertido en un super best seller? Puede.
Páginas prescindibles a lo mejor, pero tantas como cientos creo que no.