Hace unos años meaba tan tranquilo en un servicio público cuando me fijé en que la pared estaba cubierta de mensajes típicos de urinario del tipo: caga a gusto, caga contento... y así. Leyendo unos y otros dí con uno que me llamó poderosamente la atención ya que lo firmaba un tal Dios:
"Debido a la falta de trompeteros el fin del mundo ha sido cancelado"
Coño. Qué manera más tonta de quitarnos de encima un marrón. Le he dado muchas vueltas desde entonces y al final me he dejado convencer por la lógica aplastante del mensaje. O se hacen las cosas bien, con todos sus detallitos, o no se hacen. Menuda mierda de fin del mundo sin fanfarria trompetera.

El otro día anunciaron la posibilidad del cataclismo final coincidiendo con la puesta en funcionamiento del gran acelerador de hadrones de Suiza, ese peaso de ingenio donde se pretende simular las condiciones en las que se produjo el Big Bang que puso en marcha el universo. Nada más y nada menos.

Voces catastrofístas dijeron que existía la posibilidad de que se generara un bujero negro y nos engullera en un plis plas sin dar tiempo a que se sacaran las trompetas de la funda.Yo estaba tranquilo. Por un lado, uno de los protestones era un español, lo cual no me daba mucha garantia de rigor científico y su declaración sonaba más a que se había quedado fuera del proyecto y la subvención y por eso parloteaba en contra. Por el otro, yo sabia algo que los agoreros no conocían, y es que no hay trompeteros suficientes para semejante evento y ya puede generarse un gran agujero más negro que el ojal de Buba que de ésta no nos vamos a Mordor. Aquél día los acontecimientos me dieron la razón y los siguientes la confirmaron. Esa máquina fabulosa que iba a recrear el Big Bang se fué a tomar por saco a las primeras de cambio cuando en vez de Bang hizo patapúm y se jodió pero bien, gracias a una empresa americana que calculó erroneamente el diseño de no sé qué super mega imanes de 20 toneladas. Y habían costado un huevo.
A partir de ahora os invito a que estéis pendientes y atentos al gremio de los trompeteros, clave en el devenir de la humanidad, es la única manera de garantizar a nuestros hijos algo de futuro, así que si conocéis alguno, ya sabéis, sin piedad y que parezca un accidente.
Por cierto.
Al mencionar a Buba me temo que la bestia ha salido de su letargo estival y ya está dispuesto a poner fin a nuestra ya clásica desaceleración bloguera de septiembre.
Señores del descompasado contubernio.
Señor de la última cena.
Señor de la gomina.
Señor de la media a rajatabla.
Señor ausente persistente.
Pubiquen coño.