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viernes, 19 de marzo de 2010

GENERACION 2.FELIX


Vienes tarde, salida del colegio, niños jugando en el parque hasta que se hace de noche. No importa acostarse tarde, a la mañana siguiente no hay que levantarse y además se aproxima uno de los momentos más importantes de la semana, El hombre y la tierra.
Baño y ducha, olor a tortilla de 80 quilates, las especiales de mi madre. Terminamos de peinarnos y ponernos el pijama.
Todo está sincronizado, empieza a sonar la música. Ese todo dramático inicial nos hace ir corriendo al salón, peleas por los puestos enfrente del televisor. El viernes es el único día que cenamos delante de la tele.
La melodía empieza a acompasarse y adquiriendo un ritmo dinámico, siempre a representado para mi la traducción en música del dinamismo, del ritmo, de la actividad, del movimiento.
Termina la música. Primeras imágenes de un escenario cambiante cada capítulo. Nos estamos poniendo en escena. Empiezan a desgranarse aventuras increíbles.
El ritmo de las imágenes es trepidante. En un metro cuadrado aparece una gineta, un lirón careto, un agila real y un muflón. Yo me creía esto a pie juntillas. Para mi esto era la realidad de la naturaleza y Félix su profeta
Los comentarios de Félix son doctrina para mi. Los lobos corriendo son dogma de fe. Todo ocurre en el campo tal y como lo cuenta Félix.
Félix fue para mi la persona que introdujo el sentimiento conservacionista en mi. El “Mufi”, mi profesor de naturales la persona que me introdujo en el ecologismo. Ambas personas me han influido en la vida, uno desde la tele y el otro en el colegio. Fue una combinación potentísima
Ya soy grande, padre de familia, con responsabilidades que a veces me pesan demasiado. Félix sigue guiando mi vida, lo tengo presente todos los días cien veces. El tono de mi móvil es la sintonía carismática de la serie.
Ahora cuando voy al campo me sigue extrañando no encontrar al lirón y a la gineta juntos, o al mochuelo y a la musaraña juntos en la vieja olma en el campo. Se que todo era pura fantasía, los comentarios los hacía sobre la marcha mientras veía las imágenes montadas, nos contaba un cuento precioso cada noche de viernes y nos ayudó a comprender la ecología. Gracias a él toda nuestra generación, la generación Félix, adquirimos conciencia de la necesidad de conservación y estudio de la naturaleza. En nosotros fructificó en el gusto por el campo y la ornitología, por las acampadas y las salidas.
Debemos recoger el testigo y crear una generación “2.Felix”. Debemos trasmitir estos conocimientos y sentimientos en nuestros hijos ya que la docencia, la promoción de la cultura y el carácter de difusión ha desaparecido de la tele. Ya no hay naturaleza solo hay Hannas Montanas y patitos feos que no van al campo ni aunque les maten. Son urbanitas puros
Cuento con vosotros para esta labor brothers, hijos de la cultura “FELIX RODRIGUEZ DE LA FUENTE”
Besos ecolólogicos desde el LADO OSCURO

miércoles, 17 de marzo de 2010

EL LOBITO DE FÉLIX SE MOSQUEA

Pensaba sacar a Buba a pasear, pero me he topado con esta criatura de la manada de Félix bastante mosqueada con los miembros que no han sido capaces de escribir siquiera un párrafo sobre nuestro mito infantil. El bicho se ha descolgado con estas declaraciones: "Me apetecen unas criadillas de VyM (vago y maleante) para cenar". Es que ni siquiera habéis dejado comentarios a los post de los esforzados compañeros que han hecho su parte.

¡Penitenciagite!

sábado, 13 de marzo de 2010

GENERACIÓN FÉLIX / 3



Desde que Mike nos lanzara el guante de escribir sobre Félix le he estado dando vueltas a cómo iba a ser mi post. Lo primero era darle un título. Un título original, llamativo y que invitara a la lectura. Pero visto que mis dos antecesores en la publicación han optado por el genérico, me meto la originalidad por donde me quepa y tiro por la calle de enmedio a lo facilón.
Resuelto el dilema, aunque de forma un poco miserable, me voy al lio.
¿Y qué decir de Félix que no se haya dicho ya? Os dejo las grandes palabras para vosotros y busco en mi memoria imágenes y sensaciones de esas que todos y cada uno a buen seguro conservamos.
Lo primero que recuerdo es la urgencia por acabar todo lo que tenía que hacer: baño, cena etc para poder pillar el primero el lugar del sofá enfrente de la pantalla. Por supuesto que no había discusión por qué ver en la tele. La oferta era la que era y después siempre me pregunté por el impacto que habría tenido aquella serie fabulosa en estos tiempos asesinos en competencia con Tómbola, La inmundicia de Patricia, Gran Rumano y pestes de este jaez dónde la fauna ibérica es otra bien distinta y sinceramente me importaría un huevo que se extinguiera. Es más; ayudaría.
Tan ta ran ta ran tán, tan ta ran ta ran tán... !Qué empiezaaaa! La actividad en casa cesa y quedamos todos pendientes y encandilados por la voz del doctor. " Queridos amigos de la fauna ibérica..."
La jineta que persigue dentro de un tronco al lirón careto, del que vemos primerísimos planos moviendo el hociquillo con carita de decir "ya estamos otra vez, puta vida la de roedor del bosque" o el zorro, el raposo, que hace lo mismo intentando meter el hocico dentro de una madriguera. Son los primeros flashes que surgen al hurgar un poco en los recuerdos. Las famosas escenas del águila y el cabrito o de los lobos corriendo en manada a cámara lenta acompañados por aquella enigmática sintonía en la que se oía a alguien gritar "El lobo, que viene el lobo" y se distinguía un coro que repetía eso de "llega el matadooooor". O por lo menos eso era lo que yo entendía.
El inolvidable reto sobre el alimoche que el Barón alemán Nosécuantos le lanzó a Félix para que comprobara si la conducta rompehuevos de avestruz a pedradas, era innata o aprendida. ¡Qué subidón cuando el ave acertó con la piedra en el falso huevo!
¿Y las luchas de los machos de cabra hispánica? ¿Quién no reconocería enmedio del bosque el ruido del choque de astas? ¿Y la berrea de los ciervos en las dehesas de ¿Cabañeros?
El muflón y el rebeco, la culebra de escalera entrando en los nidos de los abejarucos, ¡Cada vez que salía una serpiente ponían una música que te helaba la sangre! Además, el ritmo en la narración era fabuloso, dejando a los animales que actuaran acompasando los comentarios para no interrumpir la acción.
Aprendimos que lo que llamábamos pájaros tenían nombre y apellidos y no pocos corrimos a los quioscos a comprar los cuadernos de campo de Rodríguez de la Fuente para empaparnos de nombres que nos han permitido identificar a varias especies y fantasear con muchas otras. Recuerdo el capítulo del alcaudón que me dejó patidifuso con las escenas en que el ave del antifaz ensarta a sus presas en una zarza a modo de despensa. Félix y su amigo el cetrero nos enseñaron que un águila puede ser real, imperial, perdicera, culebrera, calzada, que existen los aguiluchos y los ratoneros, además de milanos, halcones y qué se yo. Aprendimos y luego lo disfrutamos al ver alguna de esas especies maravillosas con nuestros propios ojos. "Pásame los prismas que creo que he visto un águila imperial hembra de unos dos años de edad..." Éramos jóvenes e inofensivos.
También tengo sitio para las nutrias, las de aquí y las gigantes del Orinoco. De allí descubrimos a las capibaras, al jaguar y a la anaconda. ¡Qué susto coño! Ahí me hubiera gustado ver al Attemborough con el barro hasta las ancas y a punto de dejar de fumar por culpa de un mostruo desagradecido al que Félix quería salvar y llevar a un lugar mejor.
Pero lo que seguro no olvidaré es el momento en que dieron la noticia de que Félix se había quedado allá en Alaska. Los que tenemos hijos quizá hemos visto la película de Balto. Un perro que tiró de un trineo para poder llevar unas medicinas a un pueblo aislado en Alaska cuya hazaña se conmemora con una carrera de trineos que Félix quiso grabar.
Lástima que fueran Enrique y Ana los que cantaran a la desparición del buen doctor y que la cancioncilla tuviera un carácter tan infantil.
Esta mañana me ha contado el gallo
que el elefante le contó al castor
que la culebra dijo a la piraña
que esta mañana esta más triste el sol.
Me ha dicho el pato que le diga al gato
que lobo dice que contó al ratón
que la coneja dijo a la anaconda
que esta mañana está más triste el sol.
Estribillo:
amigo Félix cuando llegues al cielo...
amigo Félix hazme solo un favor:
quiero ir contigo a jugar un ratito
con el osito de la osa mayor.
Ñoña, muy ñoña pero por el mensaje y por dedicársela a uno de mis héroes les perdono la vida.
Vuelvo al título y me lo quedo. Ni generación X, ni hijos del baby boom, ni JASP ni pollas...
Generación Félix.

GENERACIÓN FÉLIX / 2



Decir Félix Rodríguez de la Fuente es nombrar a uno de los responsables de la actual conciencia ecológica de nuestra generación. Él en la tierra y Jacques Cousteau en el agua, han marcado la manera de convivir con la naturaleza de millones de personas entre las que nos encontramos, y han dejado un legado que ahora estamos obligados a transmitir a nuestros hijos.

El mismo título de su programa era toda una declaración de intenciones: EL HOMBRE Y LA TIERRA. Luego supo concentrar sus esfuerzos en mostrarnos y demostrarnos la gran variedad y belleza de la fauna de este país que nos ha tocado en suerte, acercándonos al entorno natural y a la manera de vivir de muchos animales que sólo podían ser vistos en el zoo. Su voz inconfundible y eterna, la sintonía del programa, el saludo de “Mis queridos amigos de la fauna ibérica”, la música magistral que acompañaba cada tipo de escena, las imágenes de cacerías de lobos, águilas y aves nocturnas, las escenas tiernas de cachorros y pollos de un montón de especies, nos permitieron empatizar con la manera de vivir de estos animales y nos hicieron comprender como el ser humano puede ser el depredador más terrible para todos ellos, dejando a nuestra elección jugar este papel para el que estamos de sobra capacitados o convertirnos en aliados del resto de seres que cohabitan con nosotros.

Félix ha calado hondo en todos nosotros. No sólo lo recordamos por lo que fue capaz de inmortalizar en sus programas, trucajes a parte (Yiyi, el video de abajo va por ti). Su mensaje era lo importante y es el poso que nos ha quedado una vez los años nos han hecho olvidar la inmensa mayoría de las escenas que veíamos con la boca abierta los viernes por la noche.

Hemos sido inmensamente afortunados habiendo podido disfrutar en nuestra infancia de personaje de esa categoría. Una suerte y una responsabilidad para con nuestros hijos, transmitir un mensaje que semana tras semana durante años nos ha servido a todos para forjarnos como personas, como seres humanos respetuosos con nuestro medio y admiradores de lo que la naturaleza es capaz de ofrecer.

Félix no murió hace 30 años, Félix vive. No permitamos que muera jamás.

viernes, 12 de marzo de 2010

GENERACIÓN FÉLIX


Marcelle es coqueta, y Odile es guapa y tiene el don de gentes de su padre. Cuando le cuento a la esposa de Félix que la entrevisté hace... ¡20 años!, me contesta: "Ah, bueno, entonces eres de la familia". Y entrados en materia Odile me reconoce que tiene "muchos hermanos". Es cierto. Félix era como de la familia. No recuerdo una vinculación igual, una fidelidad sin fisuras a un personaje famoso. Tal vez a Bruce Springsteen. La clave es que habitó en mi auténtica patria, mi infancia, donde cada día era pura revelación: igual descubría que las niñas no eran tan plastas como pensaba (eran peor), que Franco no era inmortal, que mi cabeza no estaba diseñada para las matemáticas... y que un águila real podía volar con un cabrito entre las garras. No había consolas, ordenadores ni móviles. En el parque jugábamos a las chapas y a las canicas. Un balón de fútbol era un lujo; una bici, un tesoro. Y los viernes, en casa, a la caída de la tarde, en nuestra televisión en blanco y negro sonaba una tonadilla que surtía el mismo efecto en nosotros que la melodía del flautista de Hamelín en las ratas y los niños del cuento. "El hombre y la Tierra" no era negociable. "Queridos amigos de la fauna ibérica...". Reconocería su voz hasta debajo del agua. Las cárcavas. El lirón careto. Gaspar el alimoche. Aurelio el cetrero. "Para que en las noches españolas no dejen nunca de escucharse los hermosos aullidos del lobo...". Así que los niños del baby boom nos convertimos en la primera generación ecologista de este país. En la generación Félix. Y nosotros nos echamos al monte provistos de prismáticos, guías de aves y pertrechos de acampada. En esas escapadas de observaciones y pateadas diurnas y calimochos y tertulias nocturnas, aderezadas con platos de alta cocina (espaguetis y fabes marca Litoral), hubo quien incluso vio un pollo de quebrantahuesos. Odile se ríe cuando le menciono que Félix es nuestra referencia moral, y que en el campo sólo abandonamos desechos biodegradables (y con reservas). ¿He dicho que Odile está buena? Me pregunto si sabremos inculcarles a nuestros lebreles el amor por la naturaleza. Ahora no hay Félix, ni sucesores ni sucedáneos. Hoy la referencia es Hanna Montana (tengo niñas) y las preferencias de ocio van más por Micropolix que por los paseos campestres. El lobo es el de Caperucita. Ahora que pienso... igual les preparo una emboscada y desempolvo los viejos vídeos de "El hombre y la Tierra". Tal vez esa voz enfática y esas imágenes tengan el mismo efecto hipnótico tantos años después. Tal vez...

martes, 9 de marzo de 2010

SEMANA DE FÉLIX EN EL BLOG

El próximo domingo se cumplen 30 años de la muerte de Félix Rodríguez de la Fuente, un hombre que marcó nuestras vidas e influyó decisivamente en nuestra querencia a echarnos al monte, como las cabras. El pasado domingo publiqué un extenso reportaje en ABC que podéis leer aquí. Os propongo que cada uno de nosotros publique un post esta semana (yo me incluyo, aportando mi percepción personal, algo que no hice en el citado reportaje) sobre qué significó Félix. No hace falta una tesis doctoral, sino rebuscar en nuestros recuerdos. De alguna forma es un nuevo viaje a la patria de nuestra infancia, un clásico en este blog. Que no se escaquee nadie, o Buba entrará en acción. Quién sabe si de aquí saldrá el premio Charly 2010. Y Yiyi, no vale criticar la escena del águila y el cabrito, que ya sabemos que fue auténtica.
¡A escribir!